Cigarro caliente.

Evitar la noche para ser fuego en el reloj.
Evitar el beso que pueda darme.
No poder escapar de sus brazos.
Desear el cigarro caliente a la pálida tierra. 
Ser pájaro eterno y no árbol seco.

Cabellos blancos bajo su manto,
anhela la blanda carne. 
No deseo complacer su hambre.
Se queda tumbada en la acera. 
No grita tu nombre, sabes a quién busca.

Porta raíces infinitas y es conocida por la vida.
Es esclava de un tiempo que no la mata. 
Es responsable de lo perdido, 
aunque no juega con las balas.  

No crece su sonrisa ni su hueco pecho, 
no turba el silencio.
La música venera al polvo, 
los recuerdos no desaparecen, 
ni el reloj puede volver a encenderse. 

Cautiva es su mirada,
miro y no queda nada. 


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