Cuerpo pájaro

La cuenca vacía sonríe
al pájaro muerto que vive en el pecho.
A la lágrima que cae en la perversión
de los asesinos de palabra,
de los violadores de acción,
de los ambiciosos de pensamiento.
Son los cuerpos humanos
los que no perdonan,
los que devoran la amargura del fruto 
y se arrancan la piel a tiras. 
Es nuestra corrupción 
quien acaricia nuestros pensamientos
y quien nunca olvida. 

Vive el pájaro muerto, 
mientras tú caminas conmigo.





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