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Creando recuerdos.

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Es fácil tomar fotos, lo difícil es crear un recuerdo . No puedo evitar pensar en que cada persona que conozco va a tomar un camino distinto del mío. Voy a echar de menos a todas aquellas personas que me han acompañado durante este trecho del camino. No voy a olvidar los buenos momento de ayer. Esos recuerdos quedan grabados en mi mente. A la vez, que hay personas que siempre estarán en mi corazón. Los días pasan, al igual que el tiempo y la noche, pero hay quienes dejan huella, sea mala o buena. Al final de nuestra vida, no podremos arrepentirnos de todo lo que hemos vivido y a quienes hemos conocido. Nunca debería ser una opción despedirse o marcharse por algún tiempo de quienes queremos. Pero todo sigue su curso. Ahora todos empiezan nuevos estudios fuera del colegio. Otros toman años sabáticos. Otros pocos retiran su vida a otra dimensión. Para mí las despedidas no existen. Nunca te despidas de nadie, porque la vida es larga y el mundo un pañuelo. Dentro de diez años, otro...

16 del 8.

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``Es increíble ver como Dios llama a tu puerta y tú decides abrirla’’. Un día cualquiera para todos. Un día especial para alguien. Con una fecha se inicia el comienzo de una nueva vida. El día se te presenta animado, caluroso y agotador al mismo tiempo. Tu curva más bonita es la de tus labios mostrando esa felicidad que tienes en tu pecho. Tus ojos están iluminados y llenos de gracia y paz. Fuimos todos los que te conocíamos a verte, pero tú deseabas entregarte. Querías dar ese paso. Todos los que te hemos conocido a lo largo de esta vida que dejas te apoyamos en esta nueva vida que comienzas. Si nos ves llorar, no nos consueles porque lloramos de alegría, de felicidad y de amor. Si nos ves sonriéndote, recuérdanos así. Tus gestos son naturales, al igual que tus palabras sinceras. Fuiste con un vestido discreto para este día tan esperado. Luego acabaste con una vestimenta nueva y única que te haría distinguir del resto del mundo. No por ello menos importante, ni más importante, si...

Último abrazo.

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"Habrá cosas durante esta vida que nunca podré hacer. Nunca podré despedirme de un buen amigo". Los campos dorados adornaban el camino. El sol iluminaba lo que no se veía. El agua chapoteaba en la fuente o en la botella de quien estaba sediento. Un día de verano. No había playa pero si campo y montañas. El cielo estaba azul y despejado. Parecía que era un día perfecto para vivir. Ese recuerdo perdurará en mi mente. El viento caliente rozaba nuestras mejillas. Las piedras del camino dificultaban el paso pero no el avance. Te hablaba mientras íbamos en bici hasta el final del camino. Estabas igual que siempre. Sonreías y escuchabas atentamente. No nos conocíamos desde hacia tiempo, pero lo poco que hemos vivido juntas... Ha sido genial. Nuestro último abrazo antes de iniciar una nueva vida... -No puedes irte todavía... ¿Qué vamos hacer sin ti? -Yo siempre voy a estar, aunque no esté cerca. Siempre os acompañaré... Ese nuevo destino te dará todo lo que siempre has...

Lo tengo todo.

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Nunca pude confiar demasiado en alguien... Por miedo a que contara mis miedos y me amenazara con ellos. Nunca tuve valor para contar mi vida a nadie, solo Dios es testigo de ella siempre. Por eso, es en uno de los pocos en quien puedo confiar. Mi vida es igual de complicada, divertida, escandalosa, miedosa, comprometida y responsable que la de cualquiera. No por ello es más importante o menos. Me quejo siempre. Pienso que todo podría ser mejor. A veces pienso demasiado en lo que no tengo. No tengo una familia unida. No tengo millones de juguetes, viajes... No tengo mucho dinero. No tengo ropa cara. No tengo una cura... Pensar en esto, me agobia. Por eso, rectifico. Tengo a personas que me quieren. Tengo unos hermanos que valen demasiado. Tengo una madre muy responsable. Tengo un hogar en el que vivir. Tengo lo necesario para vivir. Duele pensar que jamás tendrás una vida normal, es decir, con sus problemillas pero no con problemazos que, en ocasiones, te superan. Muchas veces ...

Lejos de vivir.

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Había una vez un gorrión que soñaba con volar y ver mundo. Aquel gorrión realizaba las tareas que se le otorgaban. Era atento y servicial, aunque, a veces, era un gruñón. Sus ojos negros observaban con admiración lo que había más allá de su hogar. Él lo único que conocía era su nido. Su espíritu le pedía conocer lo desconocido. El mundo era su sueño. Sus alas eran su arma para iniciar ese sueño. Nunca perdía de vista el día en que saldría por primera vez del nido. Veía a su madre y a su padre salir y entrar. El gorrión admiraba la libertad de sus padres. Siempre les hacía preguntas acerca del mundo que quería conocer. -¡Papá, papá! ¿De qué color es el cielo?-preguntaba el gorrión-. -Azul-respondía su padre-. -¡Mamá, mamá! ¿Qué es lo que más te gusta del mundo? -El mar-dijo su madre-. -¿Cómo es el mar, mamá? -Hermoso e inmenso. -¡Mamá, mamá! ¿Cuándo podré verlo?-preguntaba el gorrión-. -Cuando seas mayor. Tiempo más tarde, el gorrión ya era mayor. Sus plumas marrones brillaba...

Brillaba por su ausencia.

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Quisiera ser capaz mirarte y no temblar. Nunca pudo saborear las burbujas de una cerveza barata y amarga. Nunca pudo soltarse la melena. Nunca pudo olvidarse de sus pensamientos hasta que un día decidió hacerlo. Ella se deleitó con mañanas perezosas en algún lugar del norte. Sus pelos asustaban a cualquiera, pero después de una ducha su aspecto cambiaba. Su pijama era una siemple camiseta grande y blanca. Desayunaba lo que pillaba por la cocina. Siempre se levantaba con hambre. Se sentaba en las escaleras de aquella casa de piedra. Las mañanas eran frescas pero al sol la temperatura cambiaba. Sentía en su interior una felicidad que nunca había imaginado, que nunca había sentido... Su corazón joven era la primera vez que vivía. Su cara estaba morena. Sus labios no podían parar de reír y de sonreír. Una luz especial le hinchaba el corazón. Cualquiera que la miraba la veía feliz o riendo sola por la calle como si recordara un buen chiste. Su momento había llegado. Después de tant...

Tu oportunidad.

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Derrotada pero no hundida. Ese dolor que guardas en tu pecho. Ese peso que te acompaña a todas partes. Ese llanto que quiere escapar de tu garganta. Esas palabras que dijiste a quien menos se las merecía. No puedes más. Tu cuerpo no responde. Tu alma se siente agotada e inutil. Tu mente pide que sigas aguantando, pero tus ojos se cierran y se despiden del mundo que conocen. En tus sueños, tus peores pesadillas se cumplen, pero eso no es lo peor. Lo peor es que esas pesadillas destruyen tus sueños. ¿Qué hacer ante tanto imprevisto? ¿Dónde ir? ¿Cómo? Esas preguntas recorren tu cabeza y tu corazón. Estás tan inquieto que te sudan las manos. Tienes miedo. ¿A qué?- te preguntas-. Miedo a tu futuro. Miedo a haberte sacrificado en vano. Miedo a no coseguir aquello que te proponías. Miedo a no tener apoyo. Miedo a lo desconocido. En realidad tienes miedo de ti mismo. Temes defraudarte. Una vez dijeron que "el hombre temía volar, pero un día el hombre soñó que volaba. Y voló"...