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Falsa Navidad.

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''Siempre dicen… Hay que ayudar por Navidad.'' Siempre me gustó la nieve, pero el frío es horroroso. Hace que mi nariz se ponga roja y que mis pies no sientan nada, excepto el calor de la calefacción. Mis manos se cubren de guantes para evitar que se me rompan los dedos. Mis labios se secan y hago uso de la vaselina. Mis ojos no se cierran por el frío, más bien se quedan abiertos y no paran de mirar de un lado a otro. En navidades, la televisión anuncia juguetes, regalos, viajes para regalar... Pero, sobre todo, campañas de ONGS para ayudar a los más pobres en dinero, pero no en espíritu. Esos anuncios no deberían crecer el interés durante estas fechas, deberían hacer reaccionar a todo el mundo durante todo el año. No hace falta, marcharse lejos para ayudar. Empieza desde tu entorno y hasta donde tus pies te lleven. Es cierto, que en otros lugares del mundo la situación es desastrosa, pero es peor levantarse cada mañana ante un lugar que siempre empeora y nadie...

Ser de olor a carbón y ojos rojos.

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Erase una vez, un momento en quirófano.   El camino estaba lleno de hojas. Los ojos no alcanzaban a ver el final del camino. Una granja se distinguía a lo lejos, pero no se podía ver vida allí. Mis pies me llevaron allí. Mis manos sintieron el calor de la puerta del granero. El suelo lleno de paja. El interior vacío, pero con contenido. En su interior había una enorme caja azul. Parecía un contenedor. Apoyé mi oído en la pared del contenedor y no podía distinguir ningún sonido. Mi corazón empezó a inquietarse. Me subí al contenedor y descubrí una ranura en él. Aproximé mi ojo hacia la ranura y antes de acercarme demasiado, otro ojo me esta observando. Mi cuerpo pegó un brinco. Mis ojos se abrieron como platos. No era un ojo normal... Era grande y de color rojo. Parecía que no estaba sorprendido de verme. Sacó una mano por la ranura. Su mano era de dedos finos y piel negra, parecida al carbón. Me señalaba una palanca que había al lado de la ranura. Miré la palanca. De forma i...

"El libro de tu vida".

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No existe nada bueno porque a veces preferimos hacer las cosas mal que aprender de ellas. Estaba leyendo un libro. No podía ver su título pero el lector estaba totalmente sumergido entre sus páginas. Sus ojos se llenaban de lágrimas y, en otro momento, sus labios reían. Nadie entendía qué le hacía reír y qué le hacía llorar. El lector enseñó el título del libro. Cuyo título era "El libro de mi vida". Todos se sorprendieron, pero intercambié una mirada con aquel lector y este río al ver mi cara de asombro. El lector volvió sus ojos a las páginas de aquel libro. Ese libro estaba narrando la vida de quien lo leía. El lector con solo rozar con la punta de sus dedos la portada del libro, este narraba su historia. El lector reía por recuerdos que le agradaban el pensamiento, pero también su vista se nublaba al ver algo escrito que no le gustaba. Lo que no le gustaba era aquellas decisiones que el lector había decidido y no fueron las correctas. Por lo tanto, ¿qué es una bu...

Lo que inspira una conferencia de...

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"Pensé que jamás mi cuerpo volvería a sentir, pero después de tanto tiempo... La vida que engendré me dio vida." "Tenía miedo. Siempre me habían enseñado que la felicidad no existía. Mis cabellos habían perdido brillo. Mis piernas flaqueaban y no eran capaces de mantenerse en pie. Mis ojos eran oscuros y no podían ver la luz. Mis brazos me levantaban con la poca fuerza que... Un día estaba en mí. Solo pude levantarme cuando la vida de otro me devolvió la vida. Mi hijo. Tenía un hijo en mí y me levantó. Mi cuerpo respondió a ese acto de amor... Me electrificó el corazón y volví a nacer." "Había perdido a mis padres... No sabía donde estaba. Pedí a Dios que me encontraran, pero al final nunca lo hicieron. Mis lágrimas escapaban de mis ojos cuando me contaron que Dios se los había llevado al cielo. Nunca comprendí porque me hizo eso. Con el paso del tiempo viví rodeada de buenas personas, de malas personas, de buenos ratos y de felicidad. Era un niña cuan...

Expreso.

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Volver a casa. Volver de viaje. Volver a sus brazos. Volver al anochecer. Volver a tu hogar. El camino siempre es pasado. Tu mente solo ve la imagen de aquello que añora, aquello que ama, aquello que perdió. Una única cosa que quiso buscar y nunca encontró. Por miedo a dañar, por miedo a lastimar, por miedo a complicar, por miedo a exigir. Su silencio sobrepasaba fronteras, decía millones de palabras en un silencio. Era bien interpretado pero, al emitir un sonido de sus labios lo que era perfecto, se volvió insufrible. Las palabras duelen, hacen gracia, son románticas... Pero a veces las palabras se dicen sin pensar, sin aceptar, sin estudiar, sin valorar. A veces se pierde la verdad entre las palabras mal usadas, entre las páginas de un libro, entre el ruido de los coches... Vienen y van, pero no cumplen su cometido hasta que aceptamos esas palabras. Hasta que las valoramos. Hasta que jamás las olvidamos. Todo lo expresamos con palabras, pero cuándo realmente hablamos de palabr...

Hacia la esclavitud. Jamás seremos libres.

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Siempre se hace difícil volver al hogar por no querer vivir siempre la misma rutina. Los días habían pasado. Para cada persona de manera distinta. Sus caras no eran las mismas desde la última vez. Sus caras habían envejecido, pero no habían perdido la alegría o ese contagio que solo trasmiten los jóvenes. Esas personas seguían siendo jóvenes en cuerpos de viejos. Sus ojos brillaban como la primera vez... Con seguridad y decisión. Habían sufrido errores, que la gente de a pie suele denominarlo "defectos". Pero cada una de esas personas tenía a otra persona que amaba sus defectos, a pesar de todo. Esas tres personas nunca volverían a ser lo que eran porque se convirtieron en leyendas de la vida de cada persona con la que convivieron, con la que rieron, con la que tomaron un café... ¿Tuvieron miedo? ¿Miedo... A qué? No tuvieron miedo a que sus vidas cambiasen. Nunca se lamentaron de lo que hicieron ...

El club de los poetas muertos.

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Muchas veces escuché la palabra "disciplina", pero pocas veces observé la palabra "piensa". Enseñar para memorizar. Memorizar para escupir. Escupir para aprobar. Aprobar para luego olvidar. Lo que se aprende nunca se olvida, por lo que, qué es lo que realmente se aprende. Sumar y restar es fundamental por eso nunca se olvida, pero aquello que no se aprendió se olvidará. Qué no olvidamos. No olvidamos lo que nos gusta, lo que admiramos, lo que soñamos... Nunca olvidamos aquel día en que nuestro profesor nos enseñó una lección, pero no de aquellas que se memorizan, sino de aquellas en las que se piensa y nunca se olvida. Pensar. Acción abstracta e inconsciente. Falso. Pensar es actuar en consecuencia de un pensamiento. Cuyo pensamiento surge de una idea. Cuya idea surge de una lección, de una vivencia, de una experiencia exterior. Algo promueve a la acción, que es la causa. Pensar no es rayar la cabeza de numerosos problemas, sino de encontrar soluciones a lo...