Inspírame.

Quiero crear con cada palabra un nuevo significado que nunca nos haga perder la esperanza. Quizás no sepa ni qué es la esperanza. A veces es la luz que alumbra mi pequeño cuarto oscuro. Otras veces es un adorno que decora el cielo, pero casi siempre es un palpitar que llega a mis oídos o es Ella viniendo a verme. Lo atrapo en mi ser. ¿Qué será aquello que esconde mi propia alma? Cuanta sencillez tienen las cosas para introducirse en mi cuerpo y cambiarlo por completo.

 No podría tener un reloj en las manos. Creo que me volvería loca. Loca... Loca como el que se sabe enamorado, como el que reconoce estar enamorado, como el que no duda de que está siendo mientras es, somos, y son. Quizás lo que me da realmente miedo es caer en la decadencia del desencanto y saberme los trucos por vieja. Si miro ahora, empieza a ser para mí un pasado lejano. Vuelvo a mirar el reloj, y el futuro incierto se aproxima, se alimenta de mi ansia, de mi alma, de mi vida. Me deja  exhausta y con la boca abierta, aunque con ganas de seguir mirando al tiempo y susurrarle que yo todavía corro más lejos. Está claro, no morimos de viejos, quizás sea de tristeza al saber que el tiempo puede borrarnos con la mirada.

Me he quedado tantas veces quieta, en mitad de una oscuridad, que no me llevaba a ningún sitio. Esa oscuridad me envolvía entre mis pesadillas. Miraba por la ventana esperando que Ella viniera a verme. A veces me inspira la tentación de volver, de olvidar lo que soy y jugar a ser otra. Cojo las páginas de su vida que están llenas de tachones, pensamientos y deseos que no sé si están cumplidos.  Mi pluma roza sus papeles como si fueran las últimas páginas. Entonces, ¿debería empezar a asustarme? Ella vendrá, pero todavía tengo tiempo. ¿Tiempo? Cómo puedo tener algo que no existe. Por qué la luz aparece tras mi ventana y entiendo que es otro día. Acaso la noche no es suficiente, para pensar y perderme entre mis propios fantasmas. 

Ella siempre me inspiró. Recordaré el día que vino a mi vida y me resucitó del terror a la conformidad. Ella me regaló poder para el tiempo. Me enseñó a tatuar en la piel del mundo su vida, mi vida, nuestras vidas. Ella trajo consigo la noche para que hiciera mariposas de papel y no saliera corriendo de mi propia vida. Ella caminó sin vergüenza entre los retorcidos pensamientos que me han atormentado. No sé cuánto tiempo voy a aguantar más sin poder verla. Cuánto tiempo más. Cuánto más. ¡Espera! El tiempo ha vuelto a tomar el relevo. Ella no ha llegado y yo sigo aquí sentada queriendo crear con cada palabra un nuevo significado, un nuevo sentido... Por qué llega tarde.  

Posdata: Inspira y olvídate de respirar. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Dos mundos.

Blanca Navidad.

Al desnudo.