Tu regreso

Como la niebla, tú desapareces.
Sin querer te ocultas
entre los hilos de la herida.
No puedo encontrar el calor de tu piel, 
ni las palabras de tu sangre.
Hace tiempo que la rosa
ya no respira, ni suaviza mis manos.
Lejos.
Muy lejos quedó tu cuerpo del mío.
Solo ruego por una mirada,
un segundo más
para seguir esperándote.


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