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Creeme... Vales más de lo que crees.

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Comprensión. ¿Acaso sabemos qué es consolar? Tampoco sabemos cómo hacerlo. Recuerdo aquellos momentos de mi infancia en los que lloraba, simplemente, porque echaba de menos a mi madre. Ahora, todo por lo que se lloraba es algo más que un simple hecho. A veces se llora por desesperación. Otras por necesidad. También, por tristeza, añoranza y pérdida. En más de una ocasión he llorado por cosas que sentía, por momentos en los que a veces se flaquea y se pierde la esperanza y la confianza. Quiero recuperar lo que una vez fue mío, pero a lo mejor, debo aprender a tratarme o a quererme un poco más. A no ser demasiado dura conmigo misma. Aún me quedan muchas cosas por saber y aprender. Aún queda mucha vida para caer, levantarse y superarse. No todo lo malo debe ocupar nuestros pensamientos. No por un fracaso se debe valorar menos el éxito. De los errores se aprende. De los fracasos surgen los grandes éxitos. Dejarse llevar por la desconfianza y la inseguridad solo te hará caer más......

Para que dejéis de mirar vuestro ombligo y miréis al ombligo del de al lado.

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Me dolió escuchar como esas palabras salían de vuestros labios. Me dolió comprobar que de 10 corazones a los que quiero, solo le importo a uno. Me dolió saber la opinión acerca de mí. Me dolió haber fallado tanto a los demás. Me dolió no ser mejor para los demás. Me dolió no ser valiente cuando debí serlo. Me dolió no ser aceptada, porque soy una extraña. Me dolió que no buscarais mi ayuda. Me dolió no ser valorada. Me dolió ser definida por una sola palabra, cuando soy algo más que eso. Me dolió no seguir allí y seguir luchando. Me dolió marchar y hacer todo lo contrario a lo que suelo hacer. Me dolió escuchar de ti esa opinión y esas palabras... Lo siento. Ha sido culpa mía. Debería haber empezado bien desde el principio y no lo he sido. Debería hacer muchas cosas bien, pero soy demasiado tonta para darme cuenta de esos detalles. Lo primero, pedir perdón. Lo segundo, me habéis decepcionado. ¿Por qué? Porque nunca os dije lo que me molesta y, si lo he hecho, no me tomasteis en se...

Una y otra... Y otra... VEZ.

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-Tomaste una decisión, así que... Reconócelo. *¿Reconocer el que? -Que has perdido.  Luchaba contra viento y marea. Defendería su causa hasta conseguir lo que se proponía, pero lo que no sabía es que su lucha no ganaba terreno. Porque la guerra ya había concluido.  Cuando se toman decisiones, uno de los requisitos es que no te puedes echar atrás. ¿Por qué? Porque una vez que se hace algo no se puede borrar eso que has hecho. Por mucho que nos duela tenemos que saber reconocer que hemos perdido o que hemos actuado demasiado tarde. Es cierto, siempre hay esperanza pero... ¡Hay que ser realistas! A todos nos gustaría tener una goma de borrar. Esa goma la utilizaríamos  para cualquier cosa. Imagina... Todo lo que pudiésemos borrar. Borraríamos a esa persona que no nos agrada, borraríamos esos malos recuerdos que a veces nos atormentan, borraríamos esas decisiones que nos hicieron perder lo que realmente queríamos.  Pero como no existe ese invento, hay que...

A palos.

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¿Morir, matar o suicidar? ¿Luchar, pelear o intentar? ¿Correr, huir o perder? ¿Pensar, actuar o callar? ¿Luchar para ganar o luchar para perder? ¿Caminar con paz o correr sin más? ¿Culpar o perdonar? ¿Sentir o consentir? Demasiadas preguntas que deben ser... O pueden ser respondidas. A veces nunca se entiende el por qué, pero en esta ocasión hay una causa y una reacción. Hay más de un sentimiento que viaja por mis venas y me llena el corazón de amargura, impotencia y con algún toque de desesperación. Sentimientos que son peores, en ocasiones, que las drogas o los vicios. Mis pies están quietos en el suelo. No quieren ni retroceder, ni huir, ni seguir. ¿Qué hacer en estas ocasiones, cuando las personas te demuestran lo amables que son en apariencia y lo falsas que son en realidad? ¿Cómo pensar con la mente fría dejando al corazón al margen? Podría hacer muchas cosas, ¿no crees? En el fondo sé la respuesta, pero aún tengo que reprimir mis instintos de matar a alguien, de desear la...

ELLOS, mi hogar.

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Para todos aquellos que luchan. La verdad es que nunca podía pararme. Siempre estaba haciendo algo, incluso molestar a mis hermanos me entretenía. Pero un día llegó una noticia inesperada y poco agradable. Sabía que su noticia cambiaría nuestras vidas pero eso solamente era el principio del camino. Aquel día mi madre nos intentó explicar qué le pasaba. No comprendimos nada. Pensé que sería algo que se podía curar, pero no sería tan fácil. A medida que pasaba el tiempo, todo iba empeorando. Él, a veces cambiaba... Dejó de ser cariñoso a ser un muerto viviente. Lo peor no era cómo estaba, sino cómo lo pasaban los de su alrededor. Su familia. Muchos de la familia no lo aceptábamos. Me mentía para tener más esperanza, pero ¿para qué? Lo suyo no tenía cura permanente, su enfermedad era crónica. Hasta que tuvo que pasar mucho tiempo para que comprendiera que lo que una vez fue, ya no lo sería jamás. Tenía su recuerdo de cuando volvía del trabajo o cuando nos lanzaba volando a la cam...

Cartas.

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Perdóname porque no estoy allí contigo para darte un abrazo. ¡Hola! ¿Cómo estás? Aquí todo muy tranquilo. Ya sabes cómo es Madrid en verano... Sí, demasiado caluroso. Aunque este verano está siendo un poco más frío de lo normal, bueno eso dicen los del tiempo. Ya los conoces... En realidad, quería decirte que hoy he pasado un día de perros. No sé qué me pasa o qué le pasa a los demás conmigo. Me viene a la mente que si hubiese actuado de otra manera no estaría aquí escribiéndote sobre lo que pienso. La verdad es que hoy es uno de esos días en los que me siento como una auténtica mierda. El motivo no lo sé. Creo que son demasiadas cosas. Creo que estoy estresada porque he callado y estoy aguantando mucho. Sabía que, en verano, mi vida no hace más que complicarse. Sé que el verano está para descansar pero parece que este año todo ha sido trabajo...

Circunstancias.

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No se puede soportar las acusaciones falsas cuando eres inocente.  Coger el teléfono y fingir que haces algo con él... Es una buena excusa para que nadie te pregunte. Tu frente se arruga. Tus labios dibujan una línea recta. Tus ojos demuestran que algo te ocurre. Tus gestos te delatan, tus palabras te hacen quedar como un mentiroso. Lo peor que pasa después es, cuando alguien se acerca y te pregunta: -¿Te pasa algo? -No. Esa negación te hace el doble de culpable. Pero después de decir ese ''no'', te encantaría gritar a esa persona diciéndole todo lo que sientes en ese mismo instante. Pero, sencillamente, no lo haces. Esa había sido tu oportunidad pero... Ocurre algo distinto. Te levantas. Te duchas y desayunas pero no con tranquilidad sino con tensión. Tu tensión se debe a un desacuerdo entre padre e hija. La reacción de la hija disgusta a su padre y ésta se esconde en su habitación. Durante una buena hora, tú estás ahí. Sola. Decides despejarte, así que sal...