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Has sido lo mejor que me ha pasado. Volver a ser tú después de un tiempo es decepcionante y, a la vez, triste. Teniéndote tan cerca, estaba hablando de ti a todas horas. No te has ido lejos, solo me has dejado con los pies en la tierra y confiando en que podré con lo que me regale la vida. Es cierto que no siempre puedo vivir contigo en las nubes, pero no voy a engañarte lo voy a añorar. Lo único que no quiero es olvidarlo y dejarlo ahí como un simple recuerdo. Quiero tenerlo presente y luchar por mantener ese amor. Porque eso es lo que me has enseñado que cuando entiendes el amor lo comprendes todo. Eres especial y guardo un gran hueco en mi alma que no quiero dártelo solo a ti, quiero enseñarlo a todos los que quiero. Porque si eres mi gran amigo, también lo serás para ellos. A veces cuando hablo de ti, te imagino mirándome y riéndote de cómo lo hago. Cómo me he dejado querer en tan poco tiempo. Cómo antes no tenía la certeza de que tú eres lo que yo necesitaba para ver ...

Entre el cielo y la tierra.

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Me creerías si te dijera que hay algo mejor que la sensación de volar. Día a día te levantas, te enfadas, te pones triste, te alegras, te ríes. Haces todas esas cosas por rutina y un día empiezas a preguntarte por qué te levantas. Te quedas un segundo pensando qué sentido tiene tu vida. Tienes planes porque tienes una ligera idea de qué tipo de vida quieres llevar, pero en esos planes no contamos con los imprevistos. En un solo momento todo lo que tienes planeado se deshace en tus narices. Entonces ahí es cuando te enfadas y echas la culpa al mundo, incluso a Dios. Sientes un agobio y una presión que  no te dejan vivir. Es como si tu enfado te impidiera pensar con claridad... Y a veces la claridad no llega. Podemos comprometernos a todo. Podemos querer hacer todo. Podemos soñar con cualquier cosa e ir a por ello. Podemos pensar con independencia y reivindicarlo. Podemos superar todo lo que nos entorpezca el camino. Podemos hacer tantas cosas... Que al final no hacemos ni la mi...

Es real. Esto existe.

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Cuando lo sientes en tus propias carnes, caes en la cuenta de que tú has cambiado. Y te preguntas el por qué. Sabes la respuesta al alzar la vista y ver por quién luchas y sigues ahí, al pie del cañón.  Cómo puede ser que perduren en el tiempo los recuerdos. Cómo puede nuestra mente mantenerse cuerda durante toda nuestra vida. Cómo podemos rodearnos de personas que nos aman y de otras que nos odian. Tanta pregunta me hace pensar en que no somos nada. Somos de lo que nos rodeamos. Si nos rodeamos de cosas buenas, nosotros también lo seremos. Es importante querer o tener cosas que te importan. Eso hace que seas generoso y atento con los de tu alrededor. Lo único que salva al hombre es el amor. El odio supone dedicar esfuerzo en ello, mientras que el amor siempre perdura.  ''Pon amor donde no hay amor y recibirás amor''.  En cambio si nunca hubiéramos sido así o ni siquiera hubiésemos existido, jamás hubiéramos cambiado la vida de alguien. Es difícil de creer, de...

Ojalá que llueva café en el campo.

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''Y no me importa nada....''. Me gusta el sabor dulzón del café con leche y azúcar. No es un sabor muy especial, pero la sensación que deja en mi paladar al tomarlo... No lo hace ningún café. Mi vida está llena de tazas de café. Es cierto que no todos los días son dulces, más bien amargos, hostiles, calientes, molestos... Sobre todo cuando se me cae el café encima y no puedo evitar enfadarme por mi ansia. Cuando me voy de viaje siempre hago una cosa que jamás hago en mi vida diaria porque si lo hiciera, perdería ese valor. Esto me ocurre con todas las personas que conozco y que quiero. En mi s días de pesadez, cada una de esas personas hace que me sienta como en casa. Hace que olvide todo lo malo que puede tener mi pequeña vida. Son como pequeños tiempos de placer que me regala Dios. No sé si sería la misma sino estuviera rodeada de ellos, pienso que no porque me encantan las personas. Para mí son pequeños misterios que nadie puede resolver, si uno mismo no se molesta...

Ahogarse.

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Todos necesitamos recordar ciertas fechas, cumpleaños,  exámenes, citas con el médico,  incluso citas con nosotros mismos. A veces necesitamos reflexionar acerca de todo lo que hemos hecho y lo que queremos hacer. Cuántas veces son las que nos preguntamos sobre cuándo voy a ser feliz, cuándo seguiré hacia delante, cuándo se acabarán los obstáculos... Cuándo respiraremos sin miedo  a no dejar de hacerlo. Tenemos tan poca certeza en más de la mitad de las cosas que hacemos y seguimos con los pies anclados y la mente fría.  Sabemos que ciertos acontecimientos escapan a nuestro control y no por ello somos menos felices. Lo que somos es seres humanos. Somos personas que nacen, viven y mueren en este mundo. Somos el tiempo que nos queda para seguir viviendo y aún así no somos felices. Lo que nos hace desgraciados es mantenernos sin objetivos,  sin metas... Quedarnos con las manos cruzadas es lo que más nos duele. La impotencia de no conseguir hacer algo, de soluc...

H É R O E S.

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Es cierto que hay días mejores que otros, pero hay días en los que hubieras deseado no despertarte. Simplemente, no haber abierto los ojos para acordarte de toda tu vida, de todo lo que te queda y de todo lo que aún no has hecho. Piensas en por qué te levantas y recuerdas el sonido de la alarma. Madrugas para trabajar, para hacer algo útil, para pagar facturas, para dar de comer a los tuyos, para ganar dinero, para ser responsable... Haces cosas de adultos y no te habías dado cuenta. Eso si que es tener un buen despertar. El día empieza, ocurre todo lo malo que nunca piensas que te podría pasar a ti, va la vida y te sorprende. Tú decides tomártelo con humor, pero sientes una frustración que te hace parar tu cerebro durante dos segundos para procesar la información. Eso es lo único que te puedes permitir porque el mundo no espera, no tiene en cuenta cómo te sientes. Vuelves a ser consciente del mundo, pones una sonrisa falsa en tu boca para no darle más importancia y continúas....

Humilde hogar.

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"Tenemos las herramientas para hacerlo, solo tenemos que decidir qué construir". Érase una vez un niño de piel morena y ojos claros. Su edad no era más de 8 años y se tomaba al pie de la letra que ya era casi un hombre. Su única preocupacion era no poder salir al patio para jugar toda la tarde. Su mente era soñadora y pequeña, pero ingeniosa con los chistes y las payasadas. Aquel niño ayudaba en casa como podía. Le hacía pequeños recados a su madre y, a veces, miraba como su padre trabajaba. Este se dedicaba a la chatarrería. El niño le ayudaba a buscar piezas brillantes de metal, pero no todas complacían a su padre. Él le ayudaba a distinguir entre lo que necesitaba y lo que no. El niño aprendió a valorar materiales que jamás había utilizado, pero gracias al poco conocimiento que tenía su padre había aprendido algunas cosas. El niño cogió pasión como ayudante de su padre. A la salida del colegio iba directamente a la chatarrería, en vez de ir al patio a jugar con lo...