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Pasillos recorridos.

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''Si fueras para toda la vida, yo sería la persona más feliz''. Volvemos un año atrás donde todo era frustrante, agobiante y desconocido. Fue un año único que marcó una nueva era , pero me pudo la nostalgia y me puse a recordar. Recordaba aquellos pasillos donde he pasado mi adolescencia, he reído, he corrido por ellos hasta matarme y siempre he ido con la mejor compañía. Reconozco que fui una niña traviesa, buena, cabezota y con mucho temperamento. He disfrutado mucho de aquel que ha sido mi colegio durante siete años, pero no por todas las materias y las prisas que nos daban en clase, sino por mis compañeras. He tenido compañeras de todo tipo desde las ''pokerazas'' de Vallecas hasta las ''pavas''. Recuerdo perfectamente a cada persona que ha formado parte de mi clase y también todo lo que he hecho con esas compañías tan adolescentes e irresponsables. En el fondo, lo que mejor me llevo son las amistades. Esas relaciones son las que pe...

Dentro de ti.

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Como puede ser que te de tanto miedo saber lo que hay ahí afuera. Lo que te da miedo es ver lo que tienes dentro.  Alguien de apariencia impecable, amable, humilde y sonriente. Así era y gustaba a todo aquel que fijara sus ojos en él. No se le podía reprochar nada. Nunca se le podía decir que no. Nunca podías defender algo porque él te ganaría. No solía perder. Aunque digan que uno se acostumbra a ganar, no es verdad. Una vez que ganas, quieres más, más y más como si de droga se tratase. Sus ojos eran brillantes e inquietos. Nunca fijaba la mirada demasiado porque temía que le leyeran el pensamiento. Sabía que era una presa fácil para quien se molestara en ver más abajo de su fachada. Debajo de todo aquello, surgía un carácter algo prepotente, odioso, mandón y soberbio. Todo lo bueno que tenía pesaba igual que todo lo malo. Era un ser humano que quería perfeccionarse, tanto que ocultaba hasta sus sentimientos. Cuando algo le salía mal se exigía demasiado y no ocultaba su desagrado...

Sé tu propio Plan.

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Es muy cómodo vivir en la rutina, donde todo es confort y sin presiones... El aire es duradero, limpio y familiar. La rutina se mantiene todas las mañanas, las noches. Siempre nos acompaña en el metro y en el trabajo. Lo malo de la rutina es que en realidad no puede controlar todo lo de su alrededor, por eso no se toma bien los cambios o los imprevistos. Los tiene alergia. Notas como tu buen humor se deshace y la presión se apoya en tu pecho. No soportas los cambios, los odias. Si pudieras controlarlo todo lo harías, pero eso te frusta más. En este día te han propuesto millones de proyectos nuevos y no has aceptado ninguno porque no quieres. Quieres tu vida, tus cosas, tus... Tus... Solo te quedas. Estamos en la época del progreso, de la tecnología lo que nos hace reclamar salir de nuestra pompa para respirar algo más que nuestro propio aroma. La creatividad está a la orden del día, casi las venden en cualquier tienda para que seamos más espontáneos. Nuestra mente se atrofia si so...

Se siente pero no se ve.

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Cuando escuchas tantas desgracias a tu alrededor lo único que te preguntas es cuánto tiempo vas a seguir aguantando. Vuelves tu mirada hacia lo que tienes delante y aprietas los dientes, mientras te repites que todo va a cambiar. Cierras los ojos y sientes como ese nudo sube por tu cuerpo para salir por tu boca, a la vez que tus ojos se llenan de lágrimas que son desesperadas. Miras lo que haces y todo te sale mal. Piensas en lo bien que estabas hasta ahora. Nos duran tan poco las cosas que queremos. Piensas en cómo podría haber sido tu vida distinta a la que tienes. Te imaginas una situación idílica, pero eso lo empeora todo porque te recuerda todo aquello que no has tenido. A veces me pregunto si alguien realmente se siente feliz porque con tantas cosas horribles es difícil sonreír. Mirar a otras personas y ver sus vidas normales, te hace hasta sentirte mal porque sabes que la tuya es una comedia de las malas con un toque de drama realista demasiado auténtico. Tiene gracia cua...

Ciudadanos en los vagones.

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La injusticia la vemos todos los días y, aún así, pensamos que nada de eso nos afecta. El mundo siempre ha estado en movimiento. Desde que empezamos a escribir, hemos aprendido y, a la vez, hemos peleado mucho. Aunque pensemos que nuestra época es de progreso, en realidad es de retroceso porque tenemos más medios para ayudar y sigue existiendo el hambre en el mundo. Sabemos hablar, ahora lo llamamos parlamentar y sigue habiendo guerras. El dinero viaja de un sitio a otro y sigue sin llegar a aquellos que viven en la miseria. Como puede ser que lo tengamos todo para arreglar este mundo y continuamos sin preocuparnos, sin pensar que hay otros como nosotros que sufren y luchan por sobrevivir. Aquí los niños no mueren de hambre, pero en África sí. El estómago se les hincha y les hace retorcerse de dolor. Nosotros solamente sentidos un pequeño hormigueo en nuestras entrañas y podemos permitirnos picar algo antes de tener la comida en la mesa. También, en nuestro país muchas persona...

En mi pequeñez, tu grandeza.

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A veces hay que derrumbarse para volver a levantarse. Pensar que todo lo que haces repercutirá en tu futuro, en la vida de alguien... Es como pensar que nada de lo que digas o hagas no importa porque nadie te escuchará. No hay que ser demasiado negativo, pero es difícil no serlo cuando a tu alrededor hay pena, tristeza y muerte. Cómo sobrevivimos a esas situaciones que nos roban una parte de nosotros y que engullen nuestra alma. Estamos sometidos a tanta presión que creemos que es normal vivir así. Vemos como normal aquello que no lo es. Nos manipulan y aún así conseguimos salir de esa ensoñación. En quién se apoya la gente para levantarse en estos días malos, en esos días que tu cara forma una línea recta y tus ojos son oscuros y serios. No podría describir a esa persona que me anima o que me hace creer que hay pequeños lugares donde se puede ver el lado bueno de las cosas, porque esa persona para mí no existe. Me gustaría pensar que existe alguien así para mí, pero de momento tengo...

Donde mis pies me lleven.

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Nunca había cogido algo con tanta fuerza. Pensar que cualquiera se agarraría a la primera oportunidad que mejor le conviniera, aunque supiese que esa opción no fuera la mejor. Aún así arriesgamos a coger ese camino que no sabemos donde acaba, pero sabemos a dónde queremos ir. Muchas veces juzgamos sin conocer porque nos dejamos llevar por la primera impresión. Esa primera impresión no debe ser un determinante para encasillar a alguien en alguna parte de tu mente, debe ser un desafío para sumergirte en esa relación. Lo importante no es ser sociable, lo que realmente importa es saber a dónde vas y con quién vas. Todos o la mayoría queremos ser felices y hacemos planes acerca de lo que queremos en nuestro futuro, pero dentro de esos planes no contamos con los imprevistos o, mejor dicho, con las improvisaciones. Nadie nos asegura que todas aquellas personas que conozcamos serán para toda la vida o serán buenos con nosotros. A veces tenemos que dejarnos llevar. Hay que pensar menos y actu...