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Mostrando las entradas etiquetadas como Hoy no. Mañana SÍ.

¿Vas a quedarte?

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Dicen tantas cosas de ti que no sé ni lo que eres. ¿Cómo voy a reconocerte? ¿Qué es lo que llevas puesto? Me dices que soy superficial, que nada de lo que llevas por fuera me dice quién eres. Amor, cuéntame, quién eres. A dónde tengo que ir a buscarte.  No puedes estar tan lejos, porque aquí adentro hay costillas rotas que protegen mi centro helado y sediento. ¿Cómo voy a encontrarte? Dicen que siga el camino de las mariposas. Pero qué narices es eso. Te escapas como la tierra que devuelvo, como la arena de la playa, como las conchas. ¿Y por qué no te quedas conmigo? Me agarro a las barras de acero. ¿Vas a quedarte?  "Pero quién eres tú, poeta, que se te llena la boca de palabras baratas, de dudas existenciales y me ruegas que me quede contigo. Pero tú quién eres. Acaso te atreves a poseerme, a anclarme en un camino para que hagas lo que quieras. No. No, y, repito, no. Si al verme no me reconoces, es por la necesidad de alimentar tu centro acolchado entre las rendijas de tu ca...

Madrid me mata

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Olvido los susurros de los pájaros  cuando la madrugada cerrada  levanta su falda en horas imprudentes,  pero es el tiempo de la juventud.  En mitad de las anaranjadas farolas se unen las sombras  en caricias furtivas,  casi desesperadas.  Se bifurca la amistad como trapecistas en la balanza. Se comprueban los mensajes aislados en la pantalla.  Se saborea el reguetón como un narcótico placentero, que no mata a nadie. Acaroladas las plumas,  las crestas y el orgullo como ceniza cubierta de  calientes abrazos que se apagan como cigarros en el aire.

Lo quiero para llevar. ¡Gracias!

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Quiero volver a mi infancia. La niña que fui sigue latiendo en mi interior. A veces la veo jugando entre mis pestañas. Si estás atento, puedes verla dormida en mis pupilas. Ella parece que solo juega, pero sabe más de lo que cree. Observa mi humor, mis calenturas y me acoge con buenos consejos. No hay maldad ni destrucción en su mirada. Sus ojos negros dibujan destellos a quienes la miran. A veces se me olvida que está ahí. A veces olvido que ella aún vive. Por lo visto, dice que nunca podría abandonarme.  ¿Tantos son nuestros pesares? ¿Cuántas veces perdemos el tiempo en observar nuestra propia vida y ver todo lo que nos desagrada? ¿Con qué nos vamos a quedar cuando nuestro espíritu abandone esta cruel tierra? Doblegar a nuestro caballo es difícil, y mucho más cuando está enjaulado. Relincha y golpea las barras que le impiden estirar sus alas. Las fronteras del prejuicio nos separan de la globalidad y de nuestro propio ser. ¿Dónde estamos? ¿Qué es lo que me inquieta y no me deja...

Dibujar fuera de la línea.

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Los principios los elegimos. Configuramos nuestra personalidad a raíz de lo que vamos experimentando. Los golpes, las alegrías, las pérdidas nos determinan. Creemos que tenemos que representar un papel porque es lo que esperan de nosotros. Creemos que eso es lo correcto, lo coherente. En mi opinión, no lo es. Para no caer en la mediocridad hay que crecer, hay que aprender a recoger las oportunidades al vuelo al igual que la experiencia de nuestros mayores. Hacer lo que esperan de nosotros no es felicidad, es un destino triste. Quizás, la culpa es nuestra por creernos lo que otros nos dicen. ¡Qué sabrán ellos! Lo que manda en tu alma es tu capacidad de crear, de destruir y de volver a crear. La categoría que nos ponen nos corta las alas, nos juzgan y juzgamos por la idea que creemos tener. No hablemos de etiquetas porque lo que hay detrás de las decisiones, no nos corresponde ponerlo en juicio. Vivimos esclavizados de lo que se espera de nosotros. Cuántos viven escondidos y per...

Sufro porque...

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Han vuelto a abandonarme. Me he vuelto a enfadar, pero no he pedido explicaciones. ¿Por qué?  Porque las sé y no sé si quiero escucharlas. No sé, pero no eres el mismo. Has cambiado. ¿Tan mal lo hice? ¿Qué hice? Nada. ¿Qué has hecho tú? Acobardarte. Huir. Poner tierra de por medio. Salir corriendo. Desaparecer. Y lo mejor, abandonarme. ¿Qué quieres que te pida? ¿Perdón? ¿Por qué?  No tengo cuentas pendientes. Con tu silencio me torturas y tu orgullo te vuelve ciego. Tanto que no ves el camino que estás pisando. Tengo la esperanza de que vuelvas la mirada y me mires. Y recuerdes lo que prometiste. No estoy acostumbrada a que me abandonen y a que me den la espalda. Perdóname sino me acostumbro a eso. Tú lo has hecho maravillosamente. Te pediría consejo, pero es que ni me hablas. Ni me quieres ver. ¿Qué fui?  ¿Qué era para ti?  Ambos lo sabemos, pero has cambiado. A veces sueño contigo y no veo nada que no conozca. Aunque la realidad es peor porque veo cosas que no...

Intensamente humana.

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Tantas veces he escuchado que la felicidad no existe. Lo peor es vernos a todos persiguiendo lo mismo. Lo buscamos en todos sitios, sobre todo en esos días en que queremos captar las bellezas cotidianas y que nunca reparas en ellas porque las ves siempre. Hasta hoy no me había parado a mirar cada gesto de su cara y cada palabra que me decía. Nunca había caído en la cuenta de lo que la gente trasmite cuando tiene una sonrisa triste y unas lágrimas saliendo de sus ojos. Siempre había visto esos gestos como rutinarios. Ahora los veo y los siento como si fueran míos. Toda sonrisa invertida y toda lágrima que veo la siento como mía. Me duele más el corazón cuando escucho las noticias y veo a niños ahogados. Vivimos rodeados de realidades crudas y ahora me duelen como nunca lo había sentido. Amamos la vida y nos apañamos con lo que tenemos, aunque siempre queremos más.  Seríamos más felices si amásemos más. La vida seguro que sería más fácil porque no tendríamos miedo a destapar nuest...

H É R O E S.

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Es cierto que hay días mejores que otros, pero hay días en los que hubieras deseado no despertarte. Simplemente, no haber abierto los ojos para acordarte de toda tu vida, de todo lo que te queda y de todo lo que aún no has hecho. Piensas en por qué te levantas y recuerdas el sonido de la alarma. Madrugas para trabajar, para hacer algo útil, para pagar facturas, para dar de comer a los tuyos, para ganar dinero, para ser responsable... Haces cosas de adultos y no te habías dado cuenta. Eso si que es tener un buen despertar. El día empieza, ocurre todo lo malo que nunca piensas que te podría pasar a ti, va la vida y te sorprende. Tú decides tomártelo con humor, pero sientes una frustración que te hace parar tu cerebro durante dos segundos para procesar la información. Eso es lo único que te puedes permitir porque el mundo no espera, no tiene en cuenta cómo te sientes. Vuelves a ser consciente del mundo, pones una sonrisa falsa en tu boca para no darle más importancia y continúas....

Hermanos.

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"Eres el mejor hermano". Querido tú: Te escribo porque creo que nos hemos perdido por el camino. Fuimos muy felices. Tantas cosas hemos compartido y que nadie más lo ha hecho. Hemos reído y llorado, incluso nos hemos peleado millones de veces. Te preguntarás por qué te escribo pues porque no eres quien creía que eras. Pensaba que yo era alguien o algo importante en tu vida, pero no es así. En vez de ser la mayor, ahora quieres serlo tú pero no puedes. No puedes porque no es posible crecer dos años en dos días. No hay la coordinación que siempre teníamos es como si nuestros caminos en vez de ser paralelos ahora fueran secantes. Siempre he escuchado tus historias y tú me has consolado siempre que lo necesitaba, pero esta vez desde hace tiempo nada de eso existe. Parece que el orgullo y la cabezonería mantienen y alargan las distancias entre nosotros. No puedo imaginar lo grande que puede hacerse esa distancia que incluso sea peor que un abismo... Quizás me cueste...

"Sin título".

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Las esperanzas nunca acaban. Las desilusiones vienen y van. Una tarde cualquiera. Una persona. Una mente y varios pensamientos. Una canción que cantar. Un deporte que practicar. Una palabra que decir. Un amigo al que abrazar. Una foto que encontrar. Un libro que venerar. Una carta que escribir. Una herida que curar. Un futuro que temer. Un pasado que superar. Un miedo que afrontar. Un problema que resolver. Un sueño que cumplir. Un examen que estudiar. Una esperanza que mantener. Una meta a la que llegar... Así es la vida. Así de amarga y dulce es. Nada que reprocharla. ¿Por qué? Porque no te da la espalda, simplemente sigue ahí. La vida se mantiene hasta en los momentos más desesperados de los seres humanos. La vida no te castiga, ni te da la espalda. A veces, solo te enseña a base de golpes. Ella nunca falta porque le das tú mismo su propia esencia. Tú la planificas la semana, pero ella luego improvisa por la marcha. Tú la mantienes con comida y agua, ella te mantiene con fr...

Tu oportunidad.

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Derrotada pero no hundida. Ese dolor que guardas en tu pecho. Ese peso que te acompaña a todas partes. Ese llanto que quiere escapar de tu garganta. Esas palabras que dijiste a quien menos se las merecía. No puedes más. Tu cuerpo no responde. Tu alma se siente agotada e inutil. Tu mente pide que sigas aguantando, pero tus ojos se cierran y se despiden del mundo que conocen. En tus sueños, tus peores pesadillas se cumplen, pero eso no es lo peor. Lo peor es que esas pesadillas destruyen tus sueños. ¿Qué hacer ante tanto imprevisto? ¿Dónde ir? ¿Cómo? Esas preguntas recorren tu cabeza y tu corazón. Estás tan inquieto que te sudan las manos. Tienes miedo. ¿A qué?- te preguntas-. Miedo a tu futuro. Miedo a haberte sacrificado en vano. Miedo a no coseguir aquello que te proponías. Miedo a no tener apoyo. Miedo a lo desconocido. En realidad tienes miedo de ti mismo. Temes defraudarte. Una vez dijeron que "el hombre temía volar, pero un día el hombre soñó que volaba. Y voló"...

Examen inesperado.

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Coge ese tren. Ese tren que te llevará muy lejos. El despertador suena. Ella lo apaga y sale de su cama con seguridad. Hoy sabe que es un día importante, un día que depende para su futuro. Se viste, se ducha, desayuna y sale de casa. Baja por el ascensor, a la vez que va recordando las obras de Gabriel García Márquez. Sus folios están en la mochila. Sus pies van acelerados y con ritmo. Su corazón bombea sangre a todas partes, la adrenalina corre por sus venas. Baja las escaleras del metro y entra de un salto al andén. Está impresionada ante ese acto. "Hoy voy a triunfar"-piensa-. Mira el reloj, esta vez no va a llegar tarde. Su cuerpo finge normalidad, pero dentro de sí está nerviosa y apunto de comerse las uñas enteras. Tiene miedo. Teme que no consiga aquello por lo que ha luchado durante un año entero. Sabe que no es una estudiante brillante, pero que se las apaña bien para improvisar. No duda de sí misma, hoy no se puede permitir eso. Quiere trasmitir seguridad. Lo h...

De cero a diez.

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De nuevo, de comienzo, de buen rollo y... ¡Zas! contra el suelo.  Una vez escuché una canción que decía: ''Una. Y otra. Y otra Vez''. Así es como uno reacciona cuando va paso a paso, poquito a poquito y luego... Las cosas no salen como esperas. Hay muchas maneras de tomarse las cosas. Normalmente, las tomo con mal genio y acompañado de café con sal. Te preguntan. No respondes. Te vuelven a preguntar y niegas con la cabeza. No puedes articular ninguna palabra, ni siquiera un si o un no. Tampoco eres capaz de mirar a ningún lado porque te sientes mal. Porque no quieres que te pregunten más y secas tus lágrimas con la manga del jersey. Respiras hondo y evitas pensar en la raíz de tu problema. Pasa el tiempo y parece que ya no lo ves tan malo, pero te sigue doliendo. Te sigue molestando esa astilla del dedo. Te sigue molestando tu orgullo. Te sigue molestando tu actitud. Te sigue faltando algo. Te sigue pasando factura. Te sigue sacando lo peor de ti. Te sigue sac...

Creeme... Vales más de lo que crees.

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Comprensión. ¿Acaso sabemos qué es consolar? Tampoco sabemos cómo hacerlo. Recuerdo aquellos momentos de mi infancia en los que lloraba, simplemente, porque echaba de menos a mi madre. Ahora, todo por lo que se lloraba es algo más que un simple hecho. A veces se llora por desesperación. Otras por necesidad. También, por tristeza, añoranza y pérdida. En más de una ocasión he llorado por cosas que sentía, por momentos en los que a veces se flaquea y se pierde la esperanza y la confianza. Quiero recuperar lo que una vez fue mío, pero a lo mejor, debo aprender a tratarme o a quererme un poco más. A no ser demasiado dura conmigo misma. Aún me quedan muchas cosas por saber y aprender. Aún queda mucha vida para caer, levantarse y superarse. No todo lo malo debe ocupar nuestros pensamientos. No por un fracaso se debe valorar menos el éxito. De los errores se aprende. De los fracasos surgen los grandes éxitos. Dejarse llevar por la desconfianza y la inseguridad solo te hará caer más......